Último día en Madrid!

Beño escribiendo

Si te preguntas qué y dónde comer en Madrid, sigue leyendo… te daremos un tips económico y saludable para tu último día en Madrid.

Anécdota de viaje

Uno de los días que estuvimos en Madrid, habíamos comprado unas frutillas exquisitas y además unos espárragos. La cosa que es que nos llegó el día de irnos y nos quedaban ambas cosas.

¿Cómo lo hicimos?

Las frutillas las había picado la Cami en pedacitos chiquititos y le agregó azúcar para que se hiciera como una especie de almíbar. El tema es que las hizo y ahí quedaron en el refrigerador, como por 2 días.

Cuando íbamos a dejar el departamento que arrendamos por Airbnb, abrimos el refri y nos dijimos: ¡¡¡LAS FRUTILLAS!!!. Yo le dije con los ojos más abiertos que los Simpsons: “No las dejo ni cagando”. La Cami me preguntó: ¿en qué las llevamos? (no teníamos nada po). Yo no dudé ni un segundo y le dije que iba a salir a buscar un negocio para ver si encontraba un taper.

Eran como 20 para las 12 del día y el check-out del depa era a las 12. Corrí como caállo! Me sopié hasta las orejas, oiga. Iba mirando cada negocio que pasaba, hasta en una ferretería pensé entrar, pero no me tincó. Hasta que de repente, vi la última opción, un negocio de unos chinos donde había comprado hace unos días algo para comer, que no me tincaba tampoco, porque tenía como puras cosas para comer.

Sin embargo, el humano asiático, me entendió y me llevó al fondo de su negocio y me preguntó: De estos? Siii, le dije yo!! Me mostró dos modelos, y yo mientras los miraba, me recomendó unos golpeándolos firmemente en la tapa y diciéndome: Estos si “dulos dulos” jajajaj!

Llegúe al depa con los tapers y los plantamos ahí dentro rápidamente. Pescamos nuestros cuerpos, maletas y nos fuimos a una plaza que está cerca del depa a hacer hora. Ah… y se me olvidaba. Nos quedaban espárragos pu. Adivinen donde los echamos? En una bolsa ziploc!

¿Dónde comer en Madrid?

En la placita nos acomodamos con nuestra cosas y empezamos a escribir postales para nuestros seres queridos, que nunca llegaron jajaja! Las escribimos con un lápiz que fui a comprar a un negocio cerca.

Al parecer escribir da hambre, así que nos quedamos mirando con la Cami y dijimos: Las frutillas? – Ya no más… plantémosle! Nos faltaba algo importante, cucharas… pero yo, siempre tan hacendoso, partí al mismo negocio del lápiz a comprar dos cucharas. La mala suerte es que la humana vendía cucharas plásticas por bolsas de como 150 cucharas. Eran baratas, pero dónde iba a dejarlas? Le dije ábrala y me da dos y le pago el precio de la bolsa que era 1,5 euros y me dijo que no jajjaj!

Así que todo carnero salí del negocio y partí a un restaurant. Allí había un humano garzón totalmente amable. Me regaló dos cucharitas. Llegué más contento que perro con pulgas donde mi Cami y nos atravesamos las frutillas!

¿Quieren saber que pasó con los espárragos?

Llegamos al aeropuerto de Madrid y por supuesto ya nos estaba dando hambre. Obviamente, estos vegetales se comen con limón y mayo, cierto? Teníamos limones y mayo, pero no cuchillo para partir el limón. Fue ahí donde se nos ocurrió partirlos con la tapa del lápiz que escribimos las postales.

Abrimos la bolsa ziploc donde estaban los espárragos y pa’ dentro el jugo de limón mierda! Una buena sacudía no más y estaban listos para mandárselos! Teníamos mayo en el mismo envase de vidrio… Sacábamos uno o dos espárragos de la bolsa y los untábamos en la mayo jejeje! Nos hubiesen visto… no nos importaba nada… y a la gente parecía no importarle nada tampoco. Estábamos en plena entrada del aeropuerto po. Había un guardia que nos miraba de reojo y como que se reía un poco, al parecer. Pero nunca soltó una carcajada o una sonrisa, o simplemente eran ideas mías no más.

Y así fue pue… la historia de las frutillas y los espárragos! Ahí aprendimos con la Cami que no nos importa mucho el que dirán a la hora de alimentarse. No nos hacemos mucho problema que digamos jajajja!

Otra cosa mis amigos… donde los chinos, se encuentra de todo! Es como ir a Meiggs en Estación central, Santiago. La comida no se bota! Siempre hay una forma como engullírsela. Sino hubiesemos comido eso, hubiesemos tenido que gastar en almuerzo. Nos ahorramos como 15 euros o como bien hubiese dicho mi padre, dejamos de gastar 15 euros.