Despedida en el aeropuerto (Cami)

Imagen triste de despedida

“No vas a llorar, Camila! No vas a llorar!” Esa era mi frase días antes de la despedida de amor en el aeropuerto. Aún más, mientras iba de camino allí. Esta era mi Historia de aeropuerto!

Los días anteriores a ese hito, fluyeron mágicamente. Bernardo, se estaba quedando en un depto con sus padres y a él le correspondía una cama pequeña… pero eso no fue impedimento para invitarme a alojar allí durante toda la semana. Le cedí mi auto, para que pudiese hacer todos sus trámites… (y más encima le facilita las cosas al hombre que la deja?! Jajajajaja… les adiviné el pensamiento ah!)

Mis emociones al despedirlo…

Tenía una mezcla de emociones. Sería mentir decir que nunca quise que se quedara o que me llevara… pero no lo quería así! Deseaba que cumpliera sus sueños y además, estuviese yo a su lado. ¡Pedía mucho!

Al llegar al aeropuerto, aunque no lo crean, solo quería que se fuera! Mis lágrimas estaban a punto de salir y no quería que me viera llorar! NO, NO, NO!

Lo miraba y su cara era extraña, entre nervioso, enfermo… intentaba poner temas de conversación, pero nada nos sacaba de esa incómoda y triste situación.

Al tío José le vino un dolor de espalda, la tía Laly intentaba la misma táctica de Beño… conversar de algo trivial.  Yo, sólo podía estar en silencio. Sonreía de vez en cuando, pero sabía que era inevitable lo que venía.

Lo volvería a ver? No le daba pena? Ya! Era la hora… abrázame y entra!

Beño se despedía de sus padres, el tío José sacaba fotos para el recuerdo, la tía Laly comenzaba a soltar las primeras lágrimas… y la veía pendiente de mí.

Yo… ahogada. Quería llorar.

Otra vez te vas a despedir de mí? Ya, ándate! Por favor, ándate!

En el primer abrazo ya lloraba. Quería ir a fumar! Llorar y llorar… Pensaba negativo! No lo volveré a ver!!! Se va a enamorar de alguna niña allá! Lo iba a esperar en todo caso! Pero, pucha!!

La última imagen que recuerdo fue verlo haciendo la fila de Policía Internacional y seguirme con la mirada. Por momentos me perdía, salía a fumar e intentaba ocultarme entre la multitud que despedía a sus seres queridos, sólo para que no me viera llorar, para no gritarle no te vayas!

Ahí nos quedamos hasta que el avión partió. No se había arrepentido.

La vida debía continuar… pero jamás imaginé cómo lo haría 🙂 firma pagina